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PUBLICADO EN 'SCIENCE TRANSLATIONAL MEDICINE'

Un estudio revela que la infección por estafilococo resistente a la meticilina compromete la función linfática

JANO.es · 18 enero 2018 00:06

Investigadores del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, describen cómo la infección afecta la capacidad de los vasos linfáticos de bombear el líquido a los ganglios en modelos murinos.

Las infecciones de la piel u otros tejidos blandos con la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) difíciles de tratar parecen comprometer permanentemente el sistema linfático, que es crucial para la función del sistema inmunitario.

En su informe, publicado en Science Translational Medicine, investigadores del Hospital General de Massachusetts (HGM), en Estados Unidos, describen que la infección por SARM afecta la capacidad de los vasos linfáticos de bombear el líquido linfático a los ganglios linfáticos en modelos murinos, lo que puede contribuir a las frecuentes recurrencias de la infección SARM en pacientes.

"Encontramos que SARM produce toxinas que matan las células musculares esenciales para el bombeo de la linfa --dice el autor principal del informe, Timothy Padera, de los Laboratorios Steele para la Biología Tumoral en el Departamento de Oncología Radioterápica de MGH--. SARM con una deficiencia genética que reduce la cantidad de toxina producida no mata las células del músculo linfático, lo que apoya el papel de las toxinas bacterianas en el deterioro posterior al SARM de la función linfática y también puede sugerir una posible estrategia de tratamiento".

Se reportan infecciones graves de la piel llamadas celulitis en aproximadamente 14 millones de pacientes estadounidenses al año, hasta un 30 por ciento causado por SARM. Los casos graves que requieren antibióticos intravenosos conducen a 500.000 hospitalizaciones cada año, y 50.000 de esos pacientes tendrán infecciones recurrentes que requieren readmisión hospitalaria dentro de un mes. Los pacientes con linfedema (hinchazón y acumulación de líquido causado por daño o bloqueo del sistema linfático) son particularmente propensos a infecciones recurrentes, que pueden exacerbar el linfedema existente. Pero hasta ahora, ningún estudio ha investigado las posibles interacciones entre las infecciones bacterianas y la función linfática.

A diferencia del sistema cardiovascular, en el que la sangre es impulsada a través de las arterias y las venas por el bombeo del corazón, en el sistema linfático, el líquido linfático --que transporta las células inmunes y otros factores importantes-- es bombeado por la contracción de los vasos linfáticos, impulsado por las células musculares linfáticas.

Anomalías en los vasos linfáticos prolongadas en el tiempo

Experimentos en modelos de ratón de infecciones de tejidos por SARM, realizados por miembros del equipo, incluido el autor principal, Dennis Jones, revelaron que la infección misma desapareció en 30 días y que la inflamación asociada se resolvió en 60 días. Pero los vasos linfáticos en los tejidos infectados con SARM mostraron anomalías, incluido el aumento del diámetro del vaso y contracciones más débiles y menos frecuentes, que aún estaban presentes 120 días después de la inducción de la infección. Un análisis más de cerca reveló que el número de células del músculo linfático que rodea los vasos linfáticos se agotó tras 260 días de infección.

"Supusimos que encontraríamos resultados similares a nuestras medidas previas de función linfática alterada en la inflamación que no se vincula con una infección --dice Padera--. Pero mientras se restablecía el bombeo linfático después de la resolución de la inflamación estéril, el daño inducido por SARM persistió mucho después de que la infección se resolvió y la inflamación se detuvo. Esta persistencia mucho tiempo después de que las bacterias han desaparecido puede explicarse por la pérdida de células del músculo linfático".

La exposición de células cultivadas de ratón y linfáticas humanas o de músculo liso a las proteínas producidas por SARM condujo a la muerte de estas células, y el análisis detallado de proteínas producidas por SARM identificó un número significativo de toxinas patógenas conocidas.

Dado que la expresión de muchas de las toxinas de SARM está controlada por un elemento genético llamado regulador genético accesorio (agr), el equipo probó una forma mutante de SARM que carecía de agr contra varios tipos de células cultivadas y en su modelo animal. La SARM mutante no produjo las proteínas que destruyen las células musculares y la función linfática --incluida la fuerza y frecuencia de la contracción de los vasos-- fue significativamente mejor en los roedores infectados con la cepa mutante que en los animales infectados con una cepa no mutada.

"Nuestros resultados sugieren fuertemente que dirigir la acción del agr durante y después de la infección por SARM puede preservar las células del músculo linfático y, como resultado, la función linfática", dice Padera, profesora asociada de Oncología Radioterápica en la Facultad de Medicina de Harvard, Estados Unidos. "Ahora, tenemos que confirmar si la infección por SARM conduce a deterioro de la función linfática en los seres humanos e identificar las toxinas específicas de SARM que causan la muerte de las células del músculo linfático", concluye.

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