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APARATO DIGESTIVO

Asocian la dispepsia funcional a alteraciones en el duodeno parecidas a las del síndrome del intestino irritable

JANO.es · 08 mayo 2013

Un estudio del Vall d'Hebron demuestra que las alteraciones que se producen en esta parte del intestino se asemejan a las halladas en el yeyuno de pacientes con SII.

Un equipo del grupo de investigación en Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), que estudia el Síndrome del Intestino Irritable, ha descrito alteraciones estructurales en el duodeno de los pacientes con Dispepsia Funcional (digestiones pesadas). Estas alteraciones consisten en cambios a nivel de la mucosa del duodeno, que se traducen en una mayor permeabilidad de la barrera intestinal e inflamación. Este hallazgo permitirá, a largo plazo, identificar dianas diagnósticas y terapéuticas específicas para esta enfermedad.

El estudio, realizado en colaboración con el equipo del Dr. Ricard Farré, integrante del Translational Reseach Center for Gastrointestinal Disorders, y cuyos resultados publica la revista GUT, concretan las lesiones halladas a nivel duodenal, pero además arroja luz sobre el origen molecular de esta enfermedad. A semejanza de un estudio sobre el síndrome del colon irritable que el mismo grupo llevó a cabo el pasado año, este hallazgo supone un cambio de paradigma respecto a la dispepsia funcional e incorpora una nueva visión sobre esta enfermedad.

Tal como explica el Dr. Javier Santos, responsable de esta línea de estudio del grupo de investigación en Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR.“la enorme similitud entre estos hallazgos a nivel de la mucosa duodenal y los encontrados en el resto del intestino en relación al Síndrome del Intestino Irritable hace suponer que el origen de la enfermedad es muy parecido, aunque con manifestaciones en diferentes localizaciones del tubo digestivo”.

Los especialistas llaman dispepsia a cualquier trastorno que perturba la digestión (problemas de motilidad gastrointestinal o hipersensibilidad gástrica), lo que se conoce popularmente como digestiones pesadas. Afecta a un 20-40% de la población y suele producir síntomas en la parte alta del aparato digestivo, siendo los más prevalentes el malestar abdominal, quemazón epigástrica, sensación de plenitud, náuseas y vómitos, y casi siempre asociados con la ingestión de alimentos.

A veces, cuando aparece de forma puntual, suele tener una causa identificada y es reversible, pero a veces es recurrente y crónico. Puede deberse a lesiones patológicas evidentes (tumores, úlceras gástricas o duodenales, etc.) pero, en más de la mitad de los casos, cuando se descartan todas las lesiones orgánicas causantes de este síndrome, enfermedades sistémicas o metabólicas, se suele incluso asociar al estrés o a trastornos emocionales, como sucede con el síndrome del intestino irritable, y es lo que se conoce como dispepsia funcional, muy común pero muy desconocida y sin un tratamiento eficaz más allá del sintomático.

La dolencia se produce generalmente de forma ocasional y aislada pero puede llegar a hacerse crónica, ya sea porque se prolonga en el tiempo o porque se repite a menudo. Esta sintomatología puede durar incluso varios años seguidos y, aunque no constituye un problema de salud importante, altera considerablemente la calidad de vida de los pacientes.

Permeabilidad de la barrera intestinal

Hace ya tiempo que se trabajaba con la hipótesis de que debía de existir algún tipo de alteración y deterioro de la función de la barrera intestinal del duodeno, en los pacientes con dispepsia, pero hasta la publicación de los resultados de este estudio no se ha podido demostrar que, en efecto, es así. “Nuestro grupo ha descrito por primera vez alteraciones en la permeabilidad de la barrera intestinal a este nivel. Además, hemos identificado un perfil anormal de la expresión de varias de las proteínas de adhesión entre células y una inflamación de la mucosa duodenal que se demuestra con una mayor presencia de células inmunológicas como los mastocitos y los eosinófilos”, explica el Dr. Santos.

El trabajo ha demostrado, asimismo, “una asociación significativa entre el nivel de expresión de varias proteínas de adhesión entre células de la membrana intestinal, el grado de aumento de la permeabilidad y la gravedad de la inflamación”, añade este especialista. Todo ello perpetúa la inflamación y el deterioro de la mucosa del duodeno y da lugar a la sintomatología conocida de este síndrome.

“Todos los datos hallados desde que empezamos a estudiar el síndrome del intestino irritable primero y ahora la dispepsia, han ido dando forma a un nuevo enfoque diagnóstico. Hasta ahora, el diagnóstico se sustentaba, fundamentalmente, en la naturaleza crónica de los síntomas sin la existencia de signos evidentes de enfermedad orgánica”, indica el Dr. Javier Santos. “Ahora ya no es así y ya no hay excusas para no centrar esfuerzos en buscar dianas terapéuticas orientadas a restaurar el correcto funcionamiento de la barrera intestinal como eje central del tratamiento de estos pacientes”.

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