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Baja producción de insulina y riesgo de Alzheimer

JANO.es · 14 abril 2008

Un estudio sueco con un seguimiento de más de 30 años revela que una respuesta insulínica insuficiente parece estar involucrada en el desarrollo de demencia

La carrera para lograr células madre pluripotenciales inducidas —o células iPS— en humanos a partir de células somáticas diferenciadas, iniciada en 2006 con la descripción por el equipo de investigación del Dr. Shinya Yamanaka, director del Departamento de Biología de Células Troncales de la Universidad de Kioto (Japón), de su técnica llevada a cabo en ratones, culminó el pasado 20 de noviembre con la publicación de los trabajos dirigidos por el propio Yamanaka y por los doctores Junying Yu y James Thomson, del Centro de Genómica de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.), en las ediciones digitales de, respectivamente, las revistas Cell (DOI:10.1016/j.cell.2007.11.019) y Science (DOI:10.1126/science.1151526).

El logro, calificado de “revolucionario y muy prometedor” por la comunidad científica internacional, sienta las bases para la síntesis de tejidos a partir del material genético del propio paciente, objetivo final de una medicina regenerativa cuyo futuro parecía obligatoriamente ligado a las, en la actualidad igualmente experimentales, técnicas de clonación y utilización de embriones humanos.

Reprogramación

Tanto el equipo japonés como el estadounidense reprodujeron la técnica descrita por Yamanaka en ratones para obtener células iPS, ésto es, células adultas reprogramadas con una capacidad de diferenciación similar a la que presentan las células madre embrionarias. Es decir, transfirieron con la ayuda de un vector —un retrovirus— genes reguladores de la transcripción al genoma de las células somáticas. Los genes transferidos están inactivados en las células ya diferenciadas, pero por mecanismos aún no identificados regularon la reprogramación, más bien la regresión, de las células hasta su estadío inicial indeferenciado.

Para su trabajo, los investigadores de Kioto transfirieron 4 genes —OCT3/4, SOX2, KLF4 y C-MYC— a las células de la piel de una mujer de 36 años y de tejido conectivo de un varón de 69. El resultado, como refiere Yamanaka en Cell, “es que nuestras células iPS eran similares a las células madre embrionarias en morfología, proliferación, antígenos de superficie, expresión génica y actividad telomerasa”.

Presente imperfecto

Por su parte, el equipo de Yu y Thomson también transfirió 4 genes —NANOG y LIN28, repitiendo OCT4 y SOX2— de los hasta 14 candidatos identificados en la Universidad de Wisconsin para reprogramar la célula. En este caso, las células utilizadas provenían de la piel fetal y del prepucio de un recién nacido. El resultado, una vez más y como explica Yu en Science, “células iPS humanas con un cariotipo normal, que expresan actividad telomerasa, los antígenos de superficie y los genes que caracterizan a las células madre embrionarias”. Y lo más importante, “que mantienen el potencial para diferenciarse en derivados avanzados de las tres capas germinativas primarias”.

La técnica, lejos de resultar definitiva, requiere ser depurada, no tanto para optimizar el resultado final —el equipo japonés logró una única línea de células madre por cada 5.000 fibroblastos, relación que incluso llegó a duplicarse en el trabajo estadounidense— como para evitar los posibles riesgos que presenta todo procedimiento innovador. Entre los mismos, la posibilidad, nada desdeñable, de mutaciones: las células iPS retuvieron copias del retrovirus utilizado como vector en ambos trabajos. Además, el factor regulador de la transcripción codificado por C-MYC, empleado por el grupo de Kioto, presenta una notable capacidad oncogénica.

Debate inconcluso

En un futuro, la técnica para la obtención de células iPS podría permitir la síntesis de tejidos sin la necesidad de crear y destruir embriones. Pero nunca en el presente, pues como recordó el Prof. Bernat Soria, ministro de Sanidad y experto en medicina regenerativa, “tenemos que estar seguros de que la nueva técnica no supone ningún riesgo”. Por ello, el debate ético generado en los últimos años en torno a la manipulación de embriones humanos no ha quedado, ni mucho menos y como muchas voces insinuaron desde la misma publicación de los resultados, obsoleto. En palabras de Soria, “hasta donde pueda existir, el debate cambia, pero no se cierra”. A ello se une, como concluyó el ministro, “que aún es pronto para concluir que ambos tipos de células puedan tener usos totalmente equivalentes. En consecuencia, no se trata de posibilidades que se sustituyan, sino de investigaciones complementarias”. En la misma línea se manifestó el Dr. Thomson, director del trabajo estadounidense y primer investigador en obtener células madre, en 1998, a partir de embriones humanos, para quien “serán necesarios aún estudios para comprobar que las células iPS se comportan como células madre embrionarias. En consecuencia, no debemos abandonar los estudios con estas últimas”.

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