Lunes, 17 de Enero del 2022

Últimas noticias

PUBLICADO EN 'NATURE SCIENTIFIC REPORTS'

Científicos españoles diseñan neuroprótesis inteligentes

JANO.es · 14 septiembre 2015

Los dispositivos, desarrollados por Investigadores de la Universidad de Zaragoza y la Escuela Politécnica Federal de Lausana, utilizan información del cerebro para aprender tareas nuevas.

Investigadores de la Universidad de Zaragoza y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EFPL, Suiza) han logrado demostrar que las máquinas pueden utilizar información del cerebro humano para adaptar su comportamiento y aprender tareas nuevas. Así se recoge en la revista Nature Scientific Reports, en la que se presenta un nuevo paradigma que permitirá el desarrollo de una generación de interfaces “cerebro-máquina”, capaces de hacer que las neuroprótesis se adapten a los humanos e incluso mejoren y aprendan acciones diferentes.

Los interfaces cerebro-máquina (brain-machine interfaces o BMI) son una tecnología prometedora para mejorar la calidad de vida de miles de pacientes con problemas de movilidad, en particular aquellos que sufren parálisis. Este avance abre un nuevo horizonte para las personas que pierden habilidades motoras, como consecuencia de accidentes cerebrovasculares, lesiones en médula espinal o enfermedades neurodenegerativas.

Luis Montesano y Javier Mínguez, profesores de la institución aragonesa, en colaboración con el equipo del profesor Millán de Lausana, han desarrollado un método para superar las debilidades de las neuroprótesis actuales. "El nuevo paradigma consiste en permitir que la neuroprótesis aprenda parte de sus movimientos y los adapte durante la interacción con el usuario utilizando información obtenida directamente del cerebro”, explican.

Coger un vaso de agua

Antes, el paciente tenía que entrenar su cerebro para generar patrones de actividad cerebral asociados a distintos movimientos que eran ejecutados por las neuroprótesis. Pero ahora, esta nueva interfaz utiliza el potencial de error, una señal cerebral que se genera automáticamente cuando el resultado de una acción de la neuroprótesis no coincide con lo esperado por el usuario. Se trata de un proceso natural, que no es necesario entrenar, un factor utilizado por los investigadores para que las neuroprótesis puedan aprender fácilmente.

“Por ejemplo, si la neuroprótesis no consigue coger un vaso de agua que el usuario quiere beber, el potencial de error generado en el cerebro del usuario indica a la neuroprótesis que necesita cambiar o adaptar su comportamiento. De la misma forma, la máquina sabe que está cumpliendo sus objetivos cuando esta actividad no aparece”, indican Montesano y Mínguez.

El cambio de paradigma más profundo radica en que el uso de esta actividad cerebral libera al usuario de la tediosa tarea de enseñarle a la prótesis cómo desea una tarea y mostrarle acciones nuevas. Las consecuencias, sin embargo, van más lejos.

“Esta nueva forma de interacción entre las personas y las neuroprótesis abre la puerta a crear sistemas inteligentes que puedan aprender de forma continua en el tiempo y adaptarse a las necesidades específicas de cada usuario mejorando la eficiencia y el confort”, apuntan los investigadores. De hecho, este tipo de sistemas permite en teoría a las neuroprótesis aprender movimientos complicados y adaptarlos a las necesidades del usuario, algo que no está alcance de la ciencia y tecnología actual.

Entrenamiento en 25 minutos

La evaluación de este nuevo paradigma se realizó en dos fases. Inicialmente la neuroprótesis debe aprender los patrones específicos de los potenciales de error para el usuario. Para ello, el interfaz cerebro-máquina registra la actividad cerebral durante una tarea predefinida y la neuroprótesis utiliza esta información para aprender un detector de potenciales de error de forma automática.

Los 12 sujetos que realizaron el experimento fueron capaces de entrenar el sistema, de forma que en unos 25 minutos (300 movimientos) era capaz de diferenciar las acciones erróneas y correctas de la prótesis con una precisión del 80%.

Una vez que la prótesis es capaz de decodificar la percepción que el usuario hace de su comportamiento (según los potenciales de error), está en disposición de aprender nuevos movimientos. Una vez aprendidos estos movimientos se pueden almacenar para su reutilización creando un repertorio de acciones cada vez más completo y complejo.

Esta habilidad puede ser particularmente útil para personas con enfermedades neurodegenerativas, ya que les ayudaría a soportar y adaptarse a la pérdida de capacidad motora. Los investigadores esperan que este nuevo paradigma se convierta en un elemento clave de las neuroprótesis, ya que permite simular un control más natural y más parecido al que realizamos los humanos.

Noticias relacionadas

28 Apr 2015 - Actualidad

Diseñan una prótesis auditiva que toma como modelo la iguana

El dispositivo, desarrollado por investigadores de la Universidad de Valladolid, aprovecha la contracción muscular y respeta la vascularización del mango del martillo.

20 May 2014 - Actualidad

Un equipo del CSIC desarrolla un método para reducir el riesgo de infección de las prótesis de titanio

El procedimiento consiste en modificar la superficie de estas prótesis mediante flúor, lo que reduce hasta en un 50 % la adherencia de las bacterias 'Staphylococcus aureus' y 'Staphylococcus epidermidis'.

10 Dec 2013 - Actualidad

Restauran la conducta tras una lesión cerebral a partir de una prótesis neural

El dispositivo, aplicado con éxito en ratones, se basa en un circuito microeléctrico que, mediante estimulación, restablece la conectividad en la parte del cerebro dañada.

Copyright © 2022 Elsevier Este sitio web usa cookies. Para saber más acerca de nuestra política de cookies, visite esta página

Términos y condiciones   Politica de privacidad   Publicidad

¿Es usted profesional sanitario apto para prescribir o dispensar medicamentos?