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MEDICINA INTERNA

El uso de placebo sigue siendo frecuente en la práctica clínica

JANO.es · 04 enero 2008

Un estudio realizado por investigadores de Chicago muestra que casi la mitad de los internistas lo ha empleado en alguna ocasión

La diabetes tipo 2 afecta ya al 6% de la población mundial adulta, es decir, a más de 230 millones de personas. En sólo una generación, su prevalencia se ha multiplicado por 6, y según las previsiones de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), en los próximos 20 años esta cifra se incrementará —si no se pone remedio— hasta 350 millones de personas. La gravedad de la situación ha propiciado que sociedades científicas, asociaciones de pacientes y compañías farmacéuticas, coordinadas por la IDF, propusieran en la 42 Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), que se celebró en Copenhague (Dinamarca), una campaña para lograr que la ONU considere a la enfermedad como uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad.

Tal y como señaló el Prof. Martin Silink, presidente electo de la IDF, “esta epidemia crece a un ritmo de 6 millones de nuevos casos cada año y, a menos que revierta esa tendencia, desbordará los sistemas de salud de todos los países del mundo, tanto desarrollados como en desarrollo”. En la actualidad, la diabetes es la cuarta causa mundial de mortalidad.

El caso de Europa

En cuanto a Europa, más de 53 millones de ciudadanos conviven actualmente con la diabetes. Según datos de la IDF, la enfermedad afecta al 8,4% de la población adulta europea, un porcentaje que era del 7,8% hace 3 años. Sin una acción apropiada, se prevé que la prevalencia aumentará hasta un 9,8% en 2025.

Esta elevada prevalencia también es consecuencia en cierta medida del envejecimiento de la población. Una tercera parte de la población europea tiene más de 50 años y se estima que en el año 2025 este porcentaje se situará en el 40%. Un buen ejemplo de las tensiones que introducirá la epidemia de diabetes en los sistemas sanitarios del continente se está produciendo en los países de Europa del Este, donde, a pesar de que la prevalencia de la enfermedad es similar a la de Europa occidental, el lento desarrollo económico dificulta una atención adecuada a millones de nuevos pacientes.

En cuanto a España, la prevalencia de la diabetes tipo 2 en la población general se estimó en 2001 en el 5,6% —un 5,2% en varones y un 6% en mujeres—, y en el 16% en los mayores de 65 años, llegando a estimarse en el 10% en alguna estadística más localizada. Además, la incidencia de la enfermedad en niños y adolescentes se ha incrementado dramáticamente en la última década, con una prevalencia del 17,3% para la intolerancia a la glucosa y del 1,9% para la diabetes establecida.

La buena noticia es que la aparición de la diabetes tipo 2 puede en muchos casos retrasarse, incluso, evitarse completamente, que una vez establecida puede ser eficazmente controlada y que, en definitiva, su impacto puede reducirse. Así, más del 80% de los casos de diabetes tipo 2 pueden evitarse mediante la adopción de unos estilos de vida saludables, especialmente de una dieta sana y un incremento del ejercicio físico.

Evidencia disponible

Tal y como afirmaba recientemente el Dr. Jaakko Tuomilehto, profesor de Salud Pública en la Universidad de Helsinki (Finlandia), “debemos recordar que una gran proporción de la humanidad, de todas las razas, es portadora de genes que permiten a la diabetes tipo 2 desarrollarse si el entorno y el estilo de vida lo favorecen. Durante la historia de la salud pública, muchos problemas sanitarios y epidemias se han vencido actuando a partir de mucha menos evidencia de la que tenemos hoy para prevenir esta enfermedad”.

El Prof. Silink considera que “la comunidad internacional debe empezar a tomarse en serio esta epidemia. A pesar del alarmante coste humano que acarrea esta catástrofe sanitaria —que, por ejemplo, se cobra tantas vidas como el VIH/sida—, persiste una falta de concienciación mundial acerca de la magnitud de esta amenaza. La epidemia de diabetes minará los recursos sanitarios en todas partes si los gobiernos no despiertan y actúan ya”. En esta misma línea, la campaña “Unidos por la Diabetes” pretende lograr que Naciones Unidas proclame una resolución sobre la enfermedad a finales de 2007, coincidiendo con el Día Mundial dedicado a la diabetes, que cada año se celebra el 14 de noviembre.

Diabetes y corazón

La diabetes y la enfermedad cardiovascular son 2 caras de una misma moneda. Por eso, la EASD y la Sociedad Europea de Cardiología han desarrollado por vez primera unas recomendaciones conjuntas para el manejo adecuado de estos pacientes. Las guías, que se presentaron en Copenhague, establecen que la coexistencia de ambas enfermedades es mucho más frecuente de lo estimado y que el pronóstico de los pacientes, a pesar de los avances que se han producido en los tratamientos, continúa siendo en muchos casos desfavorable.

Sin embargo, los 18 expertos que han intervenido en la elaboración de estas recomendaciones son optimistas en cuanto al futuro y subrayan que el tratamiento debe dirigirse tanto a la enfermedad cardiovascular como a la diabetes. Las 72 recomendaciones son fruto de una revisión exhaustiva sobre más de 1.500 comentarios y sugerencias y se publicarán en Diabetologia y en el Euro Heart Journal.

Combatir la prediabetes

El término prediabetes se refiere al período en el que el paciente todavía no es diabético, pero tiene alto riesgo de serlo. En definitiva, remite al efecto nocivo de la glucosa —la prediabetes se caracteriza por la presencia de intolerancia a la glucosa y/o glucemia basal alterada— y al riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, así como la necesidad de actuar con el fin de evitar o retrasar su aparición.

En este sentido, los expertos alertan acerca del número de personas que podrían encontrarse en este estado. Según la Dra. Beverly Balkau, del INSERM de París (Francia), en Europa la cifra se situaría en torno al 20% de la población. Esta especialista señaló la importancia de abordar este creciente problema, ya que “más del 30% de las personas que presentan prediabetes desarrollarán diabetes de tipo 2. Por tanto, la prevención es esencial para retrasar o detener su progresión”. De la misma opinión es el Prof. Paul Valensi, del Hospital Jean Verdier de París (Francia), “si no tomamos medidas ahora, el futuro de millones de personas que inevitablemente sufrirán la enfermedad será desolador”.

Según la investigadora del INSERM, las estrategias de cribado son fundamentales para identificar a estos sujetos y retrasar la posible aparición de la enfermedad, y para conseguirlo es esencial establecer intervenciones educativas sobre los estilos de vida.

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