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BIOTECNOLOGÍA

Especialistas del Vall d'Hebron operan a un feto afectado de espina bífida con una técnica pionera ensayada en ovejas

JANO.es · 02 noviembre 2011

La intervención, efectuada hace 4 meses, consistió en abrir el útero de la madre hasta dejar expuesta la espalda del feto y, de ese modo, tener vía libre para corregir el defecto.

Personal médico y de investigación del Hospital Universitario Vall d'Hebron han resuelto un caso de mielomeningocele durante la gestación, en una niña que había sido diagnosticada de esta severa malformación antes de que naciera, mediante un excepcional procedimiento quirúrgico intrauterino.
Se trata de la primera vez que se realiza una intervención de estas características en Cataluña, al aplicarse una cirugía fetal abierta mínimamente agresiva para el feto por un caso de extrema gravedad, como es el mielomeningocele o espina bífida, un desorden congénito que afecta al sistema nervioso central y que, en vida, produce parálisis de las extremidades inferiores con dificultad o incapacidad para andar, así como incontinencia de esfínteres. Además, es la primera vez que se realiza esta intervención con una técnica pionera en el mundo, que ha sido ideada y desarrollada en conejos y ovejas en el Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR).
El mielomeningocele -más conocido como espina bífida- es una malformación congénita que afecta al cierre de la columna vertebral y la médula espinal, que, al estar en contacto con el líquido amniótico durante el embarazo sufre un deterioro añadido que no hace sino empeorar el nivel de parálisis. Aún hoy, representa la segunda causa de discapacidad física en la infancia y las secuelas más frecuentes se dan en el ámbito motor (problemas para caminar), de los esfínteres (incapacidad para controlar la orina y de las heces) y cerebral, hidrocefalia y malformación de Chiari II (acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro y herniación del cerebelo). En España, esta malformación afecta a 1 de cada 1.000 nacidos vivos.
El tratamiento clásico del mielomeningocele es el cierre postnatal (al poco tiempo de nacer) del defecto, pero el problema es que entonces el daño ya está hecho porque los nervios ya se han deteriorado. Por ello, se realiza un tratamiento prenatal (antes de nacer, cuando el feto está dentro del útero de la madre), previo diagnóstico por ecografía y resonancia magnética, que consiste en cerrar el defecto tapando la médula para que no esté en contacto con el líquido amniótico y no se estropee (y también para evitar la fuga del líquido cefalorraquídeo, que empeora las malformaciones cerebrales).

La intervención, realizada por cirujanos fetales, conjuntamente con los obstetras de la Unidad de Medicina Fetal, consiste en abrir el útero como si fuera una cesárea, en la mitad de la gestación, de manera que la espalda del feto quede expuesta y, así, corregir el defecto fetal y, posteriormente, volver a cerrar el útero. Con esta intervención prenatal se pretende evitar el deterioro ulterior de los nervios y su función, para evitar la malformación de Chiari II, la hidrocefalia y, por tanto, el riesgo de deterioro mental.

Técnica pionera en el mundo, fruto de la investigación durante años en conejos y ovejas

Esta intervención, que realizan pocos hospitales en Europa, se ha llevado a cabo utilizando una nueva técnica, ideada y desarrollada por el Grupo de Bioingeniería, Ortopedia y Cirugía Pediátricas del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR), que reduce el tiempo de manipulación sobre el feto (45 minutos) y es menos agresiva. La técnica es fruto de años de experimentación de cirugía en modelos animales.
Hasta ahora, se tapaba la médula y se cosía la piel por encima, pero esto conllevaba problemas para el feto, ya que algunas veces no había suficiente piel para cubrir el defecto y se tenían que recurrir a complejos procedimientos de colgantes musculares y cutáneos, largos y agresivos para el feto.
La nueva técnica consiste en tapar la médula con un parche especial que se engancha encima del defecto con un adhesivo sellante que proteja del líquido amniótico, sin tocar la piel. A medida que el feto va creciendo, la piel acaba sustituyendo al parche. Cuando el bebé nace, el defecto ya está cerrado y recubierto por piel.
Pese al éxito obtenido, la investigación aún continúa, ya que actualmente se está trabajando en la posibilidad de realizar la intervención por fetoscopia, es decir, sin tener que abrir el útero de la madre, solo entrando por un solo punto (intervención muy poco invasiva que no requerirá partos por cesárea posteriores), así como aplicar células madre para conseguir una regeneración de los tejidos, lo que ya se está logrando en el animal de experimentación.

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