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XLVI CONGRESO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUMOLOGÍA Y CIRUGÍA TORÁCICA

La EPOC y el asma incrementan el riesgo de infección neumocócica

JANO.es · 18 junio 2013

Aunque las personas con enfermedades respiratorias crónicas son uno de los grupos de riesgo que más se pueden beneficiar de la vacunación frente al neumococo, sólo se vacuna al 10% de los pacientes ingresados.

Los pacientes con determinadas condiciones médicas subyacentes, como las patologías respiratorias crónicas son especialmente sensibles a la infección por neumococo (Streptococcus pneumoniae). De estos, aquellos que sufren Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o asma, son quienes tienen un mayor riesgo de enfermedad neumocócica invasiva (ENI). Así se ha puesto de relieve en el simposio 'Un paso adelante en la prevención de la enfermedad neumocócica', organizado por Pfizer dentro del XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que se acaba de celebrar en Barcelona.

Y es que “al tener una enfermedad pulmonar, las defensas mecánicas y celulares están alteradas en algunos pacientes. Así, estos presentan una susceptibilidad demostrada en varios de los mecanismos de defensa necesarios para evitar el desarrollo de enfermedad neumocócica tanto invasiva como no invasiva”, explica el profesor Antoni Torres, catedrático de Neumología de la Universidad de Barcelona.

A esto se suma el hecho de que muchos de estos pacientes neumológicos son fumadores: un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedad neumocócica. Tal y como explica la doctora Rosario Menéndez, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario La Fe de Valencia, “el tabaco afecta a las posibilidades de respuesta inmunológica habitual que defienden al organismo de la infección por neumococo, tanto si hay una patología respiratoria crónica como si no la hay. No obstante, se ha demostrado que ambos factores de riesgo juntos aumentan considerablemente las probabilidades de desarrollar enfermedad neumocócica”. Así, por ejemplo, los pacientes con EPOC que, además, son fumadores, tienen el doble de riesgo de sufrir una patología neumocócica invasiva, tal y como se ha comprobado en un estudio dirigido por la propia doctora Menéndez y que se ha presentado en el congreso de la SEPAR, en el que se han analizado los datos de más de 4.000 pacientes de 13 hospitales españoles.

En enfermos pulmonares, la forma más frecuente de enfermedad neumocócica es la no invasiva, que supone entre el 85 y el 90% de los casos, mientras que las formas invasivas de la enfermedad suponen entre el 10 y el 15%. “De estas, el 85% de los casos se presentan como neumonía bacteriémica o como empiema. Sin embargo, no hay que olvidar que las formas invasivas de la enfermedad neumocócica, aunque son menos frecuentes, representan las formas más graves de la patología”, recuerda el doctor Antoni Torres.

No en vano, la ENI eleva el riesgo de gravedad, de ingresos hospitalarios, de días de hospitalización, de ingresos en la unidad de cuidados intensivos y de fallecimiento. Por ello, la prevención es fundamental y así lo han destacado los expertos reunidos en este simposio.
La doctora Menéndez apunta que “en este momento tenemos la posibilidad de prevenir la enfermedad neumocócica porque disponemos de una nueva vacuna conjugada trecevalente frente al neumococo que produce una mayor respuesta inmune que su antecesora”. Para esta especialista esta es una excelente noticia porque “disponemos de un panorama distinto, no solamente tenemos que tratar la neumonía cuando el paciente está ingresado o llega a urgencias, sino que tenemos una vacuna para tratarlo antes de que aparezca la neumonía”.

A pesar de la mayor respuesta demostrada por la vacuna es necesario aumentar la cobertura de protección frente al neumococo puesto que, según los estudios, sólo el 10% de los pacientes con enfermedad neumocócica ingresados se habían vacunado, un porcentaje muy bajo. Por ello “el objetivo ahora, puesto que disponemos de una vacuna que genera respuesta inmune superior, es que los pacientes se vacunen más”, señala la doctora Menéndez.

En esta labor el papel del neumólogo resulta fundamental pues, según el doctor Torres, “es quien atiende a algunos de los pacientes más graves y en los que está especialmente recomendada la inmunización frente al neumococo, como son los enfermos respiratorios. Es en nuestra consulta donde podemos hacer toda la educación necesaria, recomendar y prescribir esta nueva vacuna”.

Vacuna conjugada: experiencia en el niño y desarrollo en el adulto

La nueva vacuna conjugada trecevalente es una herramienta fundamental para controlar la enfermedad neumocócica invasiva. Prueba de ello es que “ha salvado la vida de cientos de niños españoles desde su introducción en nuestro país”, destaca el doctor Federico Martinón, Coordinador de la Unidad de Investigación en Vacunas del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago.

Pero no se trata sólo de una vacuna infantil, sino que “la vacuna conjugada frente al neumococo que utilizamos en niños hasta los 17 años de edad, ahora puede utilizarse en adultos a partir de los 50 años. Este nuevo escenario –señala este especialista- obliga a replantearse la estrategia de prevención de la enfermedad neumocócica en el adulto, y abre el abanico de posibilidades de prevención eficaz de la enfermedad. No sólo podemos prevenir mejor la enfermedad neumocócica en adultos donde ya estaba clara la necesidad de vacunas frente al neumococo, sino que podemos plantearnos incluso nuevas indicaciones”.

Y es que se trata, exactamente, de la misma vacuna que se utiliza en niños y de la que se dispone de amplia experiencia. Así, en opinión del doctor Martinón, “es precisamente por las ventajas que ha mostrado en la población más vulnerable y difícil de proteger, los lactantes, que se consideró su aplicación, y ahora se recomienda también, en la vida adulta, con la única diferencia de que en el adulto sólo es necesario administrar una dosis”. Entre otros beneficios, la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente “genera unas defensas más potentes y duraderas que la vacuna polisacárida, y enseña a nuestro sistema inmune a defenderse, al crear una memoria de respuesta”, explica este especialista.

La inmunización con la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente está especialmente recomendada en pacientes con determinadas condiciones médicas subyacentes como enfermedades respiratorias crónicas (como EPOC o asma), enfermedades crónicas hepáticas, cardiacas, insuficiencia renal crónica, diabetes, u otras indicaciones médicas como el tabaquismo o el alcoholismo, así como en pacientes con inmunodeficiencias primarias o secundarias (como VIH/SIDA, enfermedades autoinmunes o tratamiento quimioterápico o inmunosupresor). Sin embargo, “aunque es una vacuna habitual en el contexto pediátrico, sus indicaciones fuera de la edad infantil son todavía recientes y tanto los potenciales receptores como los prescriptores de la misma están descubriéndola”, concluye el coordinador de la Unidad de Investigación en Vacunas del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago.

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