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La pérdida del gusto puede persistir después de la COVID-19

MedPage Today · 24 enero 2022

La disfunción del gusto puede persistir tras una infección aguda por COVID-19 y no ser necesariamente una consecuencia de la disfunción olfativa, según ha demostrado un estudio transversal realizado en Italia.

En un grupo de personas que declararon haber perdido el sentido del gusto durante meses después de haber contraído COVID-19 se descubrió que el 42 por ciento tenía una verdadera hipogeusia, según informa Paolo Boscolo-Rizzo, de la Universidad de Trieste (Italia), principal autor de la investigación.

La mayoría de las personas con hipogeusia post-COVID también presentaban deterioro olfativo, pero alrededor del 3 por ciento no lo tenía, según publican los autores en JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

La pérdida temporal del olfato y el gusto suele producirse tras la infección por el SARS-CoV-2, y algunos pacientes declaran una disfunción mucho tiempo después de la fase aguda de la enfermedad. La función olfativa autodeclarada y las pruebas psicofísicas han mostrado una escasa concordancia en estudios anteriores, pero la función gustativa no se ha estudiado tan extensamente, señalan Boscolo-Rizzo y colegas.

Los investigadores evaluaron a 105 pacientes con una alteración del sentido del gusto autodeclarada que duró más de 3 meses después de la infección aguda por SARS-CoV-2. Casi todos (94 por ciento) declararon una alteración olfativa asociada.

Los pacientes tenían una edad media de 45 años y el 76 por ciento eran mujeres. Casi todos (98 por ciento) tenían una COVID-19 levemente sintomática sin evidencia de neumonía.

Las evaluaciones psicofísicas se realizaron una media de 226 días después del inicio de la enfermedad. La función olfativa ortonasal se midió mediante la batería de pruebas Sniffin' Sticks ampliada; la evaluación gustativa se realizó mediante la prueba Taste Strips; y la función olfativa retronasal se evaluó mediante 20 aromas insípidos en polvo.

Para la función ortonasal, las puntuaciones de Umbral, Discriminación e Identificación (TDI) indicaron normosmia (TDI ≥30,75), hiposmia (TDI 16,25-30,5) o anosmia (TDI ≤16,0). En cuanto al gusto, el Taste Strips Score (TSS) identificó la hipogeusia (TSS <9 puntos) y la normogeusia (TSS ≥9 puntos).

Basándose en la TSS, la prevalencia de la hipogeusia fue del 41,9 por ciento, que se redujo al 28,6 por ciento cuando las puntuaciones se relacionaron con la edad de los participantes. Solo tres de 105 pacientes (2,9 por ciento) tenían hipogeusia y eran normogénicos en la evaluación psicofísica.

Entre los 61 pacientes que eran normogeos, el 83,6 por ciento tenía una puntuación TDI inferior a 30,75, y el 26,2 por ciento tenía una puntuación retronasal inferior a 12. Solo el 16,4 por ciento tenía una función olfativa ortonasal y retronasal normal.

El entrenamiento olfativo puede ayudar a los pacientes cuyos problemas se derivan de la pérdida de olfato, pero puede que se necesiten estrategias adicionales para los pacientes con deterioro gustativo persistente, señalan Boscolo-Rizzo y colegas.

Referencia: JAMA Otolaryngol Head Neck Surg. 2022;e213993. doi:10.1001/jamaoto.2021.3993

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