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Los niveles de linfocitos T CD4+ contra la COVID-19 se mantienen altos seis meses después de la vacunación

Johns Hopkins Medicine · 25 noviembre 2021

Investigadores de Estados Unidos también han comprobado que estos linfocitos generados por las vacunas de ARNm reconocen y ayudan a proteger contra la variante Delta del SARS-CoV-2.

Un estudio realizado por investigadores de Johns Hopkins Medicine (Estados Unidos) proporciona evidencia de que los linfocitos T CD4+, células del sistema inmunitario también conocidas como linfocitos T auxiliares, producidos por personas que recibieron cualquiera de las dos vacunas disponibles de ARN mensajero (ARNm) contra la COVID-19 persisten 6 meses después de la vacunación en niveles solo ligeramente reducidos.

El estudio, publicado en Clinical Infectious Diseases, muestra también que los linfocitos T que estudiaron reconocen y ayudan a proteger contra la variante Delta del SARS-CoV-2.

"Investigaciones anteriores han sugerido que la respuesta inmune humoral, donde el sistema inmunitario hace circular anticuerpos neutralizantes de virus, puede disminuir 6 meses después de la vacunación, mientras que nuestro estudio indica que la inmunidad celular, donde el sistema inmunitario ataca directamente a las células infectadas, permanece fuerte", señala el autor principal del estudio, Joel Blankson.

"La persistencia de estos linfocitos T provocados por la vacuna, junto con el hecho de que son activas contra la variante Delta, tiene implicaciones importantes para guiar el desarrollo de la vacuna contra la COVID-19 y determinar la necesidad de refuerzos de la vacuna en el futuro", añade.

Para llegar a estos hallazgos, Blankson y colegas obtuvieron sangre de 15 participantes del estudio (10 hombres y 5 mujeres) en tres momentos: antes de la vacunación, entre 7 y 14 días después de su segunda dosis de vacuna Pfizer/BioNTech o Moderna, y 6 meses después de la vacunación. La mediana de edad de los participantes era de 41 años y ninguno tenía evidencia de infección previa por SARS-CoV-2.

Los linfocitos T CD4+ se conocen como células T auxiliares porque ayudan a otro tipo de células, los linfocitos B, a responder a las proteínas de superficie de virus como el SARS-CoV-2. Activados por los linfocitos T CD4+, los linfocitos B inmaduros se convierten en células plasmáticas que producen anticuerpos para marcar las células infectadas para su eliminación del cuerpo o células de memoria que "recuerdan" la estructura bioquímica del antígeno para una respuesta más rápida a futuras infecciones. Por lo tanto, una respuesta de los linfocitos T CD4+ puede servir como una medida de lo bien responde el sistema inmunitario a una vacuna y produce inmunidad humoral.

Los autores encontraron que el número de linfocitos T auxiliares que reconocen las proteínas de la espícula del SARS-CoV-2 era extremadamente bajo antes de la vacunación, con una mediana de 2,7 unidades formadoras de manchas (SFU, cuyo nivel es una medida de frecuencia de linfocitos T) por millón de células mononucleares de sangre periférica (PBMC, identificadas como cualquier célula sanguínea con un núcleo redondo, incluidos los linfocitos).

Entre 7 y 14 días después de la vacunación, la frecuencia de los linfocitos T aumentó a una mediana de 237 SFU por millón de PBMC. Seis meses después de la vacunación, el nivel se redujo ligeramente a una mediana de 122 SFU por millón de PBMC, una frecuencia de linfocitos T aún significativamente más alta que antes de la vacunación.

Los investigadores también analizaron 6 meses después de la vacunación la capacidad de los linfocitos T CD4+ para reconocer proteínas de pico sobre la variante Delta del SARS-CoV-2. Descubrieron que la cantidad de linfocitos T que reconocen la proteína de la espícula de la variante Delta no era significativamente diferente de la de los linfocitos T sintonizados con la proteína de la cepa del virus original.

Aunque el estudio es limitado debido al pequeño número de participantes, Blankson considera que señala áreas que merecen más investigación. "La expansión robusta de los linfocitos T en respuesta a la estimulación con proteínas de la espícula está ciertamente indicada, lo que respalda la necesidad de más estudios para demostrar que las inyecciones de refuerzo aumentan con éxito la frecuencia de los linfocitos T específicos del SARS-CoV-2 que circulan en sangre", concluye.

Referencia: Clin Infect Dis. 2021;ciab915. doi:10.1093/cid/ciab915

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