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OBSTETRICIA

Parto de nalgas determinado por los genes

JANO.es · 02 abril 2008

Si uno o ambos padres nacieron de nalgas o con los pies por delante, sus hijos tienen el doble de probabilidades de nacer de la misma manera, según publican investigadores noruegos

La investigación debería dirigirse a estudiar la forma de evitar las posibles desventajas de los grupos de apoyo online y a lograr una evaluación más rigurosa de su eficacia en distintos ámbitos.

Referentes tecnológicos

El origen de internet se encuentra en una red de comunicaciones militar creada en 1969 por EE.UU. y denominada Arpanet. La idea era buscar una forma de mantener las comunicaciones vitales del país en caso de guerra nuclear. En primer lugar, el proyecto contemplaba la eliminación de cualquier autoridad central, ya que sería el primer blanco en caso de un ataque; en este sentido, se pensó en una red descentralizada y diseñada para operar en situaciones difíciles. En 1983, el segmento militar de la red decidió separarse del resto. Arpanet y sus redes asociadas empezaron a ser conocidas como internet.

Desde su surgimiento como alternativa al sistema de cuidados tradicionales, los grupos de apoyo han crecido enormemente, aplicándose al tratamiento de una gran variedad de problemas: enfermedades, crisis vitales, adicciones, etc. Desde hace una década, internet se ha convertido en una alternativa, en un nuevo foro de apoyo que introduce una nueva dimensión de conexión social y de acceso a la información. Pero dada su reciente aparición, todavía se ha estudiado poco acerca de los grupos de apoyo online. De forma semejante a los grupos tradicionales, ofrecen apoyo emocional, información, consejo, etc. Pero en comparación presentan una serie de ventajas (como el anonimato, evitar problemas de transporte o de cuidado de los niños, acceso las 24 horas y apoyo para personas que tienen problemas de movilidad física, entre las más destacadas). No obstante, también presentan ciertas desventajas.

En resumen podríamos enumerar las siguientes ventajas:

1. Se permite acceder al grupo en cualquier momento en que se necesite, desde la privacidad de la propia casa. Finn1 señala que los participantes en los grupos online tienen acceso las 24 horas del día, 7 días a la semana en el momento más conveniente para ellos.

2. Se eliminan las barreras del espacio y la distancia. Desaparecen las barreras geográficas y de transporte para personas que tienen problemas de movilidad o que, por ejemplo, están dedicadas a cuidar de otras.

De hecho, distintos autores2 sugieren que estos grupos pueden ser especialmente útiles para aquellas personas que sufren enfermedades muy debilitantes, para quienes encontrarse físicamente no sería fácil.

3. También, pueden ser especialmente útiles para personas estigmatizadas socialmente (cáncer de mama, sida, abusos sexuales); es decir, para problemas que requieren gran sensibilidad al ser tratados3. La gente puede usar seudónimos o identificadores de usuarios anónimos que proporcionan un sentimiento de privacidad y protección. Otros autores4 sostienen que el anonimato favorece la sinceridad y la intimidad para hablar de temas tabú, y libra de mostrar el deterioro físico ante los demás al no tener que exhibir las desfiguraciones que comportan algunas enfermedades. Todos los problemas relacionados con la apariencia física desaparecen4. En esta línea, los datos de Davison et al4 apoyan esta idea mostrando que quienes más acuden a los grupos de internet son, en primer lugar, los enfermos de esclerosis múltiple; en segundo lugar, quienes padecen síndrome de fatiga crónica; a continuación, mujeres con cáncer de mama; y el siguiente puesto es para los grupos de anorexia, todos ellos problemas que afectan a la movilidad o que pueden ser socialmente estigmatizantes. Asimismo, el anonimato puede favorecer la participación de individuos más reacios a practicarla cara a cara (hombres, suicidas, depresivos, etc.).

4. Lo mismo ocurre con los factores sociodemográficos (raza, edad, género, estatus social) que se hacen menos evidentes. Los miembros participan sin estratificación social, lo cual reduce la jerarquía que puede estar presente en los grupos. En el caso de los hombres, se eliminan las barreras emocionales. De hecho, utilizan más este tipo de grupos que los tradicionales5.

5. Se obtiene información y apoyo de una variedad de fuentes de información y se facilita su acceso. Son un medio eficiente para obtener, gestionar y analizar datos de investigación.

6. Hay lugar para la expresión de sentimientos y pensamientos sin los riesgos interpersonales asociados que existen en los grupos de apoyo cara a cara. Se eliminan las barreras emocionales favoreciendo la desinhibición.

7. Pueden ser un buen complemento a los grupos de apoyo tradicionales para aquellos que necesitan apoyo adicional, siendo un suplemento para los encuentros de grupo tradicionales.

8. El valor terapéutico de la escritura sobre pensamientos y sentimientos puede aliviar la soledad y disminuir la depresión.

9. Los grupos de apoyo online pueden ser una oportunidad para los educadores de la salud a la hora de propagar mensajes específicos a un determinado público objetivo.

Estos grupos también tienen una serie de desventajas entre las que destacan:

1. Riesgo de aislamiento6. Un aspecto que habría que estudiar más a fondo es que en internet el tamaño de la red se amplía enormemente, sin embargo no sabemos si la calidad del apoyo es realmente mejor. En este sentido, son interesantes los datos de Klemm y Hardie6, quienes realizan un estudio comparando grupos de pacientes de cáncer cara a cara y online. Sus resultados muestran una correlación entre tiempo en internet y depresión. Los pacientes de los grupos cara a cara mostraban menor ansiedad, un mejor funcionamiento y mayores tasas de supervivencia. Esto puede tener diversas interpretaciones. Puede deberse, en el caso de la mayor depresión en los pacientes que acuden a grupos en internet, a un mayor aislamiento social, falta de contactos interpersonales directos con familia y amigos, etc. Sin embargo, hay otras personas que reducen su contacto social como consecuencia de la enfermedad, y en estas personas internet se puede convertir en una ayuda importante. También se podría interpretar como que los que están más deprimidos buscan más el apoyo en internet, porque no tienen ganas de ver a nadie, etc. Pero, en general, los datos apuntan a que a mayor tiempo en internet mayor depresión debido a los factores antes citados: aislamiento, pérdida de contactos, etc. En cualquier caso, se trata de un tema muy reciente que requiere mayor investigación.

2. Una mayor dificultad para controlar la falta de participación o la sobreparticipación.

3. Dificultades de comunicación por falta de comunicación cara a cara3. Igualmente, la falta de comunicación cara a cara puede hacer que los mensajes sean mal interpretados3. Las relaciones son más impersonales y se pierden las pistas no verbales de la comunicación.

4. Exceso de información.

5. Problemas de información errónea7. Aparición de información médica errónea, inexacta y peligrosa. Aunque otros miembros la corrijan puede que los demás no lo lean, aunque según Klemm y Hardie6 esta información errónea es corregida en seguida.

6. Peligro de que se conviertan en adictivos, que sustituyan la vida social normal. Pueden disminuirse las interacciones sociales con el consecuente impacto en la calidad de vida8.

7. Ocasionalmente, los miembros de los grupos online pueden engañar intencionalmente a otros para obtener su simpatía y atención, aunque esto también pueda ocurrir cara a cara. Esta clase de trastornos en el mundo virtual se denominan Münchausen por internet. Tras sufrir esta clase de engaños los miembros experimentan vergüenza y desconfianza. Las historias demasiado dramáticas, incoherentes y contradictorias pueden ser pistas para detectar este tipo de trastornos virtuales.

8. Rechazo por parte de algunos profesionales. Creen que puede amenazar su estatus y el control de la toma de decisiones. La falta de preparación de los pacientes sería una desventaja7.

Junto con estas ventajas y desventajas, un asunto importante es qué temas se tratan preferentemente en estos grupos. En este sentido hay distintos estudios sobre los grupos online. De ellos se desprende que dedican la mayor parte del tiempo (55%) a temas de apoyo y el resto a información. Rozmovits y Ziebland9 en su estudio sobre por qué acuden a internet los pacientes de cáncer muestran las siguientes razones: información sobre tratamientos, comprender su diagnóstico, segundas opiniones, identificar preguntas para hacer a los médicos, cómo vivir con cáncer y conseguir apoyo de otros. Asimismo, aparecen diferencias de género: fundamentalmente los hombres los utilizan para obtener información acerca de las disfunciones, del problema, y las mujeres para compartir experiencias y proporcionar ánimo y apoyo.

Eficacia

Se trata de un tema muy complejo. Eysenbach y otros10 analizando 45 publicaciones centradas en la eficacia de estos grupos concluyen que no hay estudios rigurosos y que hay evidencia contradictoria respecto a si estos grupos mejoran los niveles de depresión, salud o apoyo social a través de las comunidades virtuales. Sin embargo, tampoco esto quiere decir que haya evidencia acerca de que estas comunidades virtuales sean dañinas, concluyendo que hacen falta más estudios para evaluar si estos grupos pueden sustituir a los cara a cara.

Además, y dada la gran variabilidad de grupos existentes, haría falta que las investigaciones se centraran en evaluar para quiénes son efectivos los grupos online, y cómo pueden usarse para maximizar el apoyo prestado. Asimismo, en el caso de la depresión, tal y como se dijo anteriormente, parece existir una correlación entre tiempo pasado en internet y depresión6. No parece que la participación en estos grupos se traduzca en una mejora de los niveles de depresión.

Conclusiones

Dada la novedad del tema, sería prematuro extraer conclusiones. La investigación debería dirigirse a estudiar cómo evitar las posibles desventajas de estos grupos y a lograr una evaluación más rigurosa de su eficacia en distintos ámbitos.

Lo que sí parece claro es que pueden ser una herramienta muy útil en la promoción de la salud. En este sentido, al eliminar las barreras derivadas de los encuentros cara a cara (necesidad de un espacio físico, por ejemplo), los grupos online pueden ayudar o apoyar a los tradicionales para que puedan continuar.

Bibliografía

1. Finn, J (1999). An exploration of helping processes in an online self-help group focusing on issues of disability. Health and Social Work, 24, 3, 220- 231.

2. Davison, K.P; Pennebaker, J.W; y Dickerson, S.S. (2000). Who talks? The Social Psychology of illness support groups. American Psychologist, 55, 2, 205- 217.

3. White, M y Dorman, S.M. (2001). Recieving social support online: implications for health education. Health Education Research, 16, 6, 693-707.

4. Klemm, P y Nolan, M.T. (1998). Internet cancer support groups: legal and ethical issues for nurse research. Oncology Nursing Forum, 25, 4, 673-676.

5. Salem, D.A; Bogat, G.A; y Reid, C. (1997). Mutual help goes online. Journal of Community Psychology, 25, 2, 189-207.

6. Klemm, P y Hardie, T. (2002). Depression in internet and face to face cancer support groups: A pilot study. ONF. E-45-E51,29, 4, 45-51.

7. Broom, A (2005). The e-male: Prostate cancer, masculinity and online support as a challenge to medical expertise. Journal of Sociology, 41, 1, 87-104.

8. Muncer, S; Loader, B; Burrows, S; Pleace, N; y Nettleton, S. (2000). Form and structure of newsgroups giving social support: A network approach. Cyberpsychology and Behavior, 3, 6, 1017-1029.

9. Rozmovits,L y Ziebland, S (2004). What do patients with prostata or breast cancer want for an internet site? A qualitative study of informations needs. Patient Education and Counseling, 53, 1, 57-64.

10. Eysenbach, G; Powell, J; Englesakis, M; Rizo, C; y Stern, A (2006). Health related virtual communities and electronic support groups: systematic review of the effects of online peer to peer interactions. BMJ, 328, 15, 1166.

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