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Primera extracción de un riñón a través de la vagina en Europa

JANO.es · 27 marzo 2008

Ha sido practicada por el equipo del Servicio de Urología del Hospital Clínic de Barcelona, a una mujer de 66 años diagnosticada de cáncer renal

Un estudio japonés realizado con 4.068 pacientes adultos que habían sufrido una parada cardíaca en plena calle y fueron atendidos por transeúntes —la mayoría de ellos sin experiencia en primeros auxilios— hasta que llegaron los servicios de emergencias, ha revelado que añadir, tal y como recomiendan los protocolos internacionales, el boca a boca a la compresión torácica no consigue mejores resultados en cuanto a la función neurológica de los pacientes. Sus resultados, publicados en The Lancet, cabecera de nuestro mismo grupo editorial, revelaron unos “resultados neurológicos favorables” a los 30 días del accidente cardíaco en el 22% de los pacientes que sólo recibieron compresión torácica, frente al 10% a los que también se administró reanimación boca a boca según las recomendaciones AHA e ILCOR de 2000.

Además, los investigadores encontraron mayores beneficios neurológicos utilizando sólo la compresión torácica en varios importantes subgrupos de pacientes: los que sufrían fibrilación ventricular (19,4% versus 11,2%), los que padecían apnea (6,2% versus 3,1%) y que eran más del 90% de todos los pacientes, y aquellos en los que las maniobras de resucitación comenzaron en los 4 minutos posteriores a la parada (10,1% versus 5,1%). Sin embargo, no se observó beneficio alguno al añadir la ventilación boca a boca en ningún subgrupo de pacientes.

Estudio observacional

Este estudio observacional, prospectivo y multicéntrico podría producir cambios en las directrices internacionales para la reanimación cardiopulmonar (RCP), señaló el Dr. Gordon Ewy, director del Centro de Salvamento Cardíaco de la Universidad de Arizona (EE.UU.), en un editorial de la misma publicación, quien lleva proponiendo tales modificaciones desde hace años. “Lo hacemos —señaló el Dr. Ewy— porque nuestras encuestas indican que las personas son más propensas a realizar reanimación si tienen que realizar sólo la compresión torácica, en lugar de tener que aplicar también la reanimación boca a boca. En definitiva, los transeúntes dudan a la hora de utilizar el boca a boca en parte por rechazo al contacto físico y miedo a contraer una enfermedad infecciosa, y en parte porque es una habilidad psicomotora compleja, y tienen miedo a causar daño”, explicó este experto, que recordó que como resultado 3 de cada 4 testigos de un paro cardíaco no ponen en marcha la RCP.

Además, detener la compresión torácica para insuflar aire en el paciente aquejado de un paro cardíaco distrae de la tarea más importante: mantener la circulación sanguínea para proporcionar oxígeno y nutrir al cerebro y el corazón. En cualquier caso, este experto advierte que la RCP convencional —que incluye ambas maniobras— se debe mantener para recuperar a las víctimas de ahogamiento o de parada respiratoria.

Cambiar las directrices

“Que se cambien o no las directrices de RCP debido a este estudio no es la clave —afirmó el Dr. Lance Becker, ex presidente del Comité de Soporte Básico de Vida de la AHA—, el mensaje es que cualquier RCP es mejor que ninguna, y que cualquier intento de reanimación es mejor que no hacer nada”. Para los transeúntes que dudan en emprender estas maniobras, el Dr. Becker aconseja: “si no se siente cómodo realizando la reanimación boca a boca, al menos haga la compresión torácica”.

Las dudas sobre la conveniencia de practicar esta maniobra no son nuevas. Además de las reticencias de los testigos, los estudios ya habían puesto de manifiesto que la RCP es una técnica compleja para las personas sin la adecuada preparación —e incluso para los sanitarios— y que el boca a boca puede hacer perder un tiempo vital para el masaje cardíaco. Si éste se interrumpe, disminuye rápidamente la cantidad de sangre que se bombea, lo que aumenta el riesgo de padecer secuelas, especialmente neurológicas.

Al menos intentarlo

Los investigadores encabezados por el Dr. Ken Nagao, del Hospital de la Universidad de Sunrugadai Nihon de Tokio (Japón), analizaron a 4.068 pacientes adultos que sufrieron un paro cardíaco presenciado por transeúntes. De ellos, 439 —11%— recibieron sólo compresiones de tórax; 712 —18%— RCP convencional —compresión y boca a boca— y 2.917 —72%— no recibieron ningún tipo de maniobra.

De todas formas, cualquier intento de resucitación mejoró la supervivencia de los pacientes y, de hecho, no hubo diferencias en cuanto a la supervivencia fuera cuál fuera la técnica de resucitación utilizada. El Dr. Nagao resumió así las conclusiones de su estudio: “practicar sólo la compresión torácica en adultos atendidos en la calle por personas no expertas es igual o mejor en términos de resultados neurológicos que emplear la RCP convencional”.

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