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PUBLICADO EN 'JOURNAL OF CLINICAL INVESTIGATION'

Una molécula que promueve la formación de vasos sanguíneos y del cableado cerebral, esencial para el inicio de la pubertad

JANO.es · 19 mayo 2015

Un estudio descubre cómo un fallo genético impide a esta molécula, llamada SEMA3E, funcionar correctamente en dos hermanos con síndrome de Kallman.

Una molécula importante para la formación de vasos sanguíneos y del cableado del cerebro es también esencial para el inicio de la pubertad, según ha descubierto una investigación liderada por la University College de Londres (UCL), en Reino Unido, y la Universidad de Milán, en Italia.

Los investigadores encontraron que un fallo genético impedía a esta molécula, llamada SEMA3E, funcionar correctamente en dos hermanos con síndrome de Kallman, una enfermedad hereditaria que impide a las personas entrar en la pubertad o ser capaces de oler. Entonces, analizaron ratones sin SEMA3E para ver cómo su pérdida afecta al desarrollo.

SEMA3E protege las células nerviosas que regulan la reproducción sexual. Estas células nerviosas crecen en la nariz de los fetos en desarrollo y luego migran al cerebro, donde producen la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), necesaria para estimular la pubertad. La investigación mostró que estas células nerviosas productoras de GnRH no podían sobrevivir a la migración sin SEMA3E para protegerlos.

El estudio, publicado en Journal of Clinical Investigation, ubicó los genes responsables del síndrome de Kallman en los dos hermanos y luego verificó el efecto en el cultivo de tejidos y modelos de ratón. La causa del síndrome de Kallmann sigue siendo desconocida en el 60% de los casos, por lo que las técnicas utilizadas en este trabajo podrían emplearse para identificar nuevas causas genéticas.

Sólo se conocen el 40% de las mutaciones que ocasionan la enfermedad

El síndrome de Kallmann es una enfermedad rara que afecta a alrededor de 1 de cada 10.000 hombres y 1 de cada 50.000 mujeres, y que puede tratarse con inyecciones de hormonas si se diagnostica a tiempo, aunque sólo se ha identificado el 40% de las mutaciones genéticas que la ocasionan.

"Mediante la combinación de criterios clínicos y de laboratorio, hemos sido capaces de ir mucho más allá de la simple identificación de genes candidatos que podrían estar vinculados a una determinada enfermedad", explica la autora principal, la profesora Christiana Ruhrberg, del Instituto de Oftalmología de UCL.

"Muchos estudios genéticos se basan en correlaciones estadísticas entre miles de pacientes, por lo que es difícil estudiar enfermedades como el síndrome de Kallman. Nos las arreglamos para confirmar las causas genéticas usando muestras de sangre de sólo dos hermanos con el trastorno, que nacieron dos años de diferencia. Al recrear las mutaciones y ponerlas a prueba en las células neuronales en cultivo de tejidos y mediante el examen de los ratones nacidos sin los genes que estaban mutados en ambos hermanos, encontramos cómo estas mutaciones causan realmente la patología", relata.

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