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OBESIDAD

Dormir poco aumenta el riesgo de obesidad

JANO.es · 25 enero 2011

El libro ‘Obesity’ recoge los últimos conocimientos sobre esta enfermedad, desde sus causas y mecanismos hasta su prevención y tratamiento.

Dormir poco o el sueño de corta duración se ha identificado como uno de los factores que contribuye a un mayor riesgo de obesidad, tanto en la edad infantil como en los adultos.
Así se refleja en el libro Obesity, que recoge los últimos conocimientos sobre la obesidad, desde sus causas y mecanismos hasta su prevención y tratamiento, y en la que han participado los investigadores más significados en la materia a nivel mundial.
Las investigaciones muestran que dormir poco perturba las hormonas que regulan el apetito, como son la leptina y ghrelina. Así, ante largos períodos de privación de sueño, se observa un cambio hormonal que aumenta el apetito y la ingesta de calorías. Por otro lado, los estudios realizados en bebés indican que aquellos que duermen menos de 12 h al día (incluyendo el sueño de la noche y de las siestas diurnas) incrementan la adiposidad y las posibilidades de presentar sobrepeso a los 3 años.
A este respecto, el doctor Manuel Serrano Ríos, catedrático emérito de Medicina Interna de la Universidad Complutense de Madrid, Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) y coeditor de Obesity, advierte que no sólo las pautas cortas de sueños conducen a un mayor riesgo de obesidad, “sino también dormir en exceso”.
Obesity, promovido por la Fundación Lilly y editado por Elsevier, está “dirigida al mundo científico y médicos interesados en una de las patologías más prevalentes y que es causa de una gran morbilidad y mortalidad como consecuencia de sus numerosas complicaciones”, señala el doctor José Antonio Gutiérrez, director de la Fundación Lilly.
A través de las aportaciones de los más prestigiosos investigadores y especialistas en cada campo a nivel internacional, el libro contempla la enfermedad desde todos sus ángulos, desde la fisiopatología a la prevención y el tratamiento, sin olvidar aspectos como los genéticos o los psicosociales.
Vencer al ambiente “obesogénico”
Según explica el doctor José María Ordovás, director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts, Boston, colaborador científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y coeditor del libro, “nuestro estilo de vida actual, que incluye no solo la alimentación, sino también la actividad física y el sueño, nos conduce de una manera lenta, pero segura a la obesidad”. Así, estos expertos califican el actual ambiente en el que nos desenvolvemos como “obesogénico”.
En opinión del doctor José Antonio Gutiérrez, “la obesidad es una penalidad impuesta por la modernidad, en la que abundan los alimentos hipercalóricos y se tiende a imponer las tecnologías que ahorran las prácticas de ejercicio físico” y advierte que “si no se logra vencer, las consecuencias individuales, poblacionales y sociales serán graves”.
Por ello, una vez más, los expertos insisten en la importancia de volver a los hábitos de vida saludables. “Debemos ordenar de nuevo nuestra vida”- recomienda el doctor Serrano Ríos- “comer cantidades y calidades de alimentos adecuadas; hacer actividad física regular, aeróbica, individualizada, atender al descanso nocturno…, en definitiva, no dejarnos llevar por la herencia de la pereza”.
El período prenatal, determinante de obesidad
Por otro lado, y según se recoge en el libro, cada vez son más las evidencias que señalan la relación entre el período prenatal y el riesgo de obesidad. “Es mucho más importante de lo que pensábamos y realmente marca el destino futuro del bebe”, explica el doctor Ordovás, “ya que en su crecimiento en el útero, el bebé detecta el ambiente externo y su fisiología lo interpreta y lo prepara para unas condiciones exteriores tras el nacimiento de mayor o menor estrés metabólico y psicológico”. En esta línea, este experto recomienda “dar al feto el mismo afecto y cuidado que le damos después de nacer, lo que incluye una buena y completa nutrición materna y tratar de disminuir el estrés mental tanto como sea posible”.
Asimismo, la lactancia materna es un factor protector frente el posterior desarrollo de obesidad. A este respecto señala que “de nuevo debemos dar la razón a la naturaleza, que es la que ha hecho más estudios científicos y le ha dado una interpretación siempre objetiva y de supervivencia de la especie” al tiempo en que incide en “los aspectos psicológicos de la interacción madre-bebé que ocurren durante ese período”.

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